Batalla de Flores: Más que fiesta, historia viva
Llegué a Barranquilla como extranjera, como observadora. Me fui sintiéndome parte de algo que no sabía que también me pertenecía. En la Vía 40 no existen extraños. La complicidad entre los reunidos es evidente: familias enteras, niños sobre los hombros de sus padres, adultos mayores, fotógrafos atentos y visitantes de distintos países comparten un mismo propósito. Todos están ahí para celebrar uno de los días más esperados del Carnaval de Barranquilla: la Batalla de Flores. Entre espuma y harina —elementos que no pueden faltar— conocidos y desconocidos se cubren el rostro sin importar edad, contexto o procedencia. Se ríen y se miran cómplices mientras disfrutan el paso de cada comparsa. La gente grita y baila al ritmo de la música que cada grupo trae consigo. La alegría no se observa desde afuera; se contagia. Yo quería ser parte. Y lo fui. Lo que parecía una celebración llena de color, danza y folclor es, en realidad, memoria viva. La Batalla de Flores nació en 1903, creada por el gen...